Cualidades acústicas de los cuencos para armonizar el espíritu

Los cuencos de cuarzo tienen unos tonos musicales muy especiales. Las cualidades acústicas y terapéuticas se ven incrementadas notablemente por la sincronía musical que tienen entre ellos. A cada cuenco le corresponde una nota musical.

Su utilidad no es hacer melodías con ellos, sino secuenciarlos de tal forma que creen las armonías musicales adecuadas para que nuestro ser resuene con ellas y recupere su equilibrio natural.

DO 1º Chacra rojo

RE 2º Chacra naranja

MI 3º Chacra amarillo

FA 4º Chacra verde/rosa

SOL 5º Chacra azul

LA 6º Chacra indigo

SI 7º Chacra violeta

El principio resonancia

El principio de la resonancia energética dice que cada cosa en este universo solo resuena con otra cosa que vibre en la misma frecuencia, es decir que la ley de atracción nos dice que atraemos aquello con lo que vibramos.

Los cristales de cuarzo pueden vibrar de una forma regular. Tienen una estructura molecular interna en espiral (muy similar a la del ADN) que les da unas propiedades sonoras únicas.

Su sonido multidireccional de larga duración se expande a gran distancia. Su vibración penetra profundamente en todo nuestro cuerpo, activa nuestras células y nos invitan a experimentar una meditación tranquila y profunda.

Quien lo vive lo describe como una gran relajación física y mental, sensación de flotar, bienestar y plenitud.

Además, de acuerdo con el principio de resonancia, que es la base de toda terapia que se realiza con sonido, los cuencos producen una armonía entre su propia vibración y el de la persona.

La vibración producida por los cuencos tiene el poder de hacer vibrar los átomos y reorganizarlos en una estructura cristalina más fuerte, es decir, más armónica.

Las vibraciones más agudas resuenan en las zonas superiores del cuerpo (pecho, cuello y cabeza), el sonido es más localizado, más intenso, más masculinos.

Los sonidos más graves afectan a los centros inferiores de energía, son más amplios, contienen más armónicos y son más femeninos.

Longitudes de ondas cerebrales

En el año 1942, el Dr. Hans Berger realizo los primeros estudios sobre el funcionamiento del cerebro. Encontró que, además de actividad bioquímica, el cerebro también tiene una actividad eléctrica. Fue en ese momento cuando descubrió las ondas cerebrales Alfa.

En sucesivos estudios sobre el funcionamiento del cerebro se ha ido descubriendo que las diferentes longitudes de onda producidas por la actividad eléctrica del cerebro se relacionan con diferentes estados de conciencia.

Otros estudios han llegado a la conclusión de que las cualidades acústicas de las ondas que produce el cuenco de cuarzo cuando es tocado, lleva a la persona que lo escucha a un estado de gran relajación, donde se va entrando poco a poco en los estados (Alpha y Theta)

Las ondas Alfa, con una longitud de onda de (8 a 13 Hz), mejoran nuestra capacidad de concentración, aumentan la memoria y activan nuestro potencial mental.

Las ondas Theta que van de los 3,5 a 8 Hz, se relacionan con la reflexión, el sueño, y la capacidad imaginativa.

Empezamos a entrar en este estado cuando tenemos un sueño ligero o en estados meditativos cuando la mente empieza a estar en calma. Cuando una persona experimenta una emoción muy profunda, suele entrar Theta.

 

Mi experiencia con las cualidades acústicas de los cuencos de cuarzo

Aún tengo grabado en mi memoria la primera vez que asistí a un concierto de sonido. Cuando llegue a la sala me maravilló lo que vi:

Una preciosa alfombra persa y sobre ella decenas de cuencos de cuarzo de todos los tamaños, cuencos tibetanos de metal, Gong, campanillas tibetanas…

Aún me estremezco al pensar en aquel momento que viví tan mágico.

Me hicieron acostarme sobre una esterilla, dejé apoyada mi cabeza sobre un mullido cojín, me ofrecieron una manta y sus indicaciones fueron: tápate cierra los ojos y disfruta del viaje.

Entré enseguida en un estado de relajación como nunca antes, mientras las vibraciones de los cuencos oscilaban entre agudos y graves.

De vez en cuando unos toques profundos de Gong que hacían retumbar la sala. Sentía que el corazón se me salia del pecho, para inmediatamente volver a caer en un extasis de paz en donde no importaba nada. El mundo se había parado por unos instantes.

Lo que viví cuando entré en un estado profundo de relajación fue un baile, pero no un baile cualquiera, sino un baile de colores, de miles de colores que danzaban a mi alrededor en perfecta armonía.

Oscilaban de los colores más pastel a colores sumamente estridentes para luego volver a bajar la intensidad, sentía como el pulso y corazón se aceleraban, para seguidamente casi no notarlos.

Pasaba de la ensoñacion a la alerta para volver a descender a mundos insospechados, colores y más colores que jugaban y bailaban según el sonido que producían los diferentes cuencos.

Para mí esto es una de las experiencias que ningún ser humano puede perderse, algo tan sencillo y tan accesible a cualquier persona y a la misma vez tan lleno de belleza.

Al sonido que emiten los cuencos, yo le llamo “el sonido del silencio”, porque para mí eso es lo que hacen, me silencia interiormente, es como un masaje sonoro que me invade.

La mente parlanchina desaparece durante un tiempo, me permito entrar en la paz de mi alma. Cuando vuelvo de ese viaje sonoro y sensorial, veo el mundo con otra percepción, con otros ojos.

¿No me digas que te he dejado indiferente?

¿Te animas a vivir las cualidades acústicas del cuarzo un concierto?

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