Aprende sobre la ventana de Johari y conócete a ti mismo

Aprende sobre la ventana de Johari y conócete a ti mismo

¿Has escuchado alguna de que se trata la ventana de Johari? ¿No?Seguramente alguna vez habrás escuchado la famosa frase “Conócete a ti mismo”, pero ¿realmente te has detenido a analizar la profundidad que encierra esta simple frase?

¿Puedes decir que te conoces a la perfección?

En la antigüedad miles de viajeros de todas las clases sociales emprendían largas travesías tan solo para recibir revelaciones y consejos de las pitonisas en el Templo de Apolo (dios del sol, la lógica, la razón, la música y la curación) en cuya entrada, según la leyenda, se leía:

“Te advierto, quienquiera que seas ¡Oh! Tú que deseas sondear los secretos recónditos de la naturaleza, que si no encuentras dentro de ti mismo aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera. Si ignoras las excelencias de tu propia casa ¿Cómo pretendes encontrar otras excelencias? En ti se halla oculto el tesoro de los tesoros. Hombre, conócete a ti mismo y conocerás el universo y a los dioses».

Este enunciado se refiere a que debemos descubrir y entender nuestras fortalezas y debilidades para poder fomentar las primeras y mermar las segundas. El fin es mejorar como seres humanos y lograr las metas que nos proponemos, alcanzando grados insospechados de sabiduría, armonía y éxito.

Entonces, seguramente te preguntarás ¿Cómo puedo aprender a conocerme? ¿Existe alguna técnica para poder aprender más sobre mí mismo?

La respuesta es un rotundo ¡Sí!

A continuación, te presento uno de los procedimientos más sencillos y efectivos para ayudarte en el camino hacia una comprensión más completa de tu personalidad y de las personas a tu alrededor. La ventana de Johari.

En 1995, los psicólogos Joseph Luft y Harrington Ingham (de cuyos nombres de pila proviene el apelativo de esta técnica) diseñaron un método de autoconocimiento con el objetivo de lograr una mejor relación con nosotros mismos y con los que nos rodean.

En un principio su meta era de carácter personal, pero en la actualidad también se usan en el ámbito empresarial y de liderazgo.

En el sistema propuesto por Luft e Ingham se emplea un diagrama de 4 cuadrantes para clasificar el conocimiento que se tiene sobre sí mismo y la percepción que los otros tienen de nosotros:

Diagrama de los cuatro cuadrantes propuesto por Luft e Ingham

Veamos cómo está definida cada una de estas áreas para la comprensión de la ventana de Johari:

Área libre o espacio abierto

En esta zona se encuentran tus rasgos, comportamientos, habilidades, virtudes, sentimientos, emociones, conductas, atributos y falencias que son conocidas por ti y por los demás.

Si deseamos emplear esta técnica para la optimización del funcionamiento de equipos de trabajos debemos incluir en esta área la mayor cantidad de información posible a fin de mejorar el proceso de feedback, del que hablaremos más adelante.

Área o punto ciego

En este cuadrante se reúnen aquellas características que te son desconocidas en ti mismo, pero que son evidentes para los que interactúan contigo. Muy probablemente, las personas no deseen o no se atrevan hablarte sobre ellas.

Descubrir estas peculiaridades es fundamental para lograr un verdadero conocimiento personal y mejorar las relaciones con nuestro entorno familiar, laboral y social.

Área oculta o íntima

Aquí se encuentra toda la información importante que solo tú manejas.

Se compone de tus secretos, miedos, limitaciones y experiencias que no deseas compartir con nadie más. Por lo general, tendemos a disimular, disfrazar o camuflar estas peculiaridades.

Tu meta debe ser disminuir al máximo esta zona, ya que mientras más grande sea, puede dificultar la comunicación, provocando desavenencias y tensiones en cualquier tipo de relación.

Área desconocida u oscura (subconsciente)

El último espacio tiene que ver con todas las características que te son propias pero que son ignoradas tanto por ti como por el resto de las personas.

Es el área más interesante, ya que en ella se encuentran las potencialidades escondidas que podríamos explotar y defectos que podrían estar jugando secretamente en tu contra: dones, fobias, traumas, motivaciones inconscientes, etc.

Condiciones para la aplicación efectiva de la ventana de Johari

El proceso para aplicar la ventana de Johari es muy sencillo, pero requiere de dos factores primordiales para que cumpla eficientemente con los objetivos de aumentar tu autoconocimiento y mejorar tus relaciones interpersonales:

Compartir

Cada uno de los participantes debe comunicar la mayor cantidad de información a fin de enriquecerse.

Retroinformarse (feedback)

Cada participante debe estar interesado en saber cómo es percibido por los demás, tratando de aceptar los aspectos en que no salga favorecido como críticas constructivas para mejorar como persona.

Cuando ambas condiciones se presentan, el área libre aumenta de magnitud y se achican el resto de los cuadrantes.

Estos nunca desaparecen completamente, pero su reducción favorece ostensiblemente la relación entre los componentes de una familia, equipo o grupo de trabajo, aumentando la confianza y la interacción entre todos.

Estilos de comunicación según la Ventana Johari

Podemos clasificar a los participantes según el grado en que sean capaces de compartir y recibir de forma asertiva la retroalimentación.

  • Tipos A: No comparte ni se retroinforma. En este tipo de individuos predomina el área oscura. Muestran una actitud fría, hostil y ansiosa. Además, cuando les toca liderar algún proceso, suelen ser autoritarios y tienen relaciones bastante pobres con el resto del equipo, siendo su comunicación poco efectiva. Puede ser malicioso con aquellos que no le agradan.
  • Tipo B: No les gusta compartir información acerca de ellos, pero si gustan de retroinformarse. Su área oculta es la más importante. Tienen un tipo de liderazgo permisivo, con una comunicación desconfiada y pobre, siendo propensos al chisme y al egoísmo. No le cuentan a nadie que la soledad les deprime y son muy frágiles ante las opiniones adversas de los demás.

 

  • Tipo C: Prefieren compartir, pero no se retroalimenta. Tiene una amplia área ciega.Posee un gran ego y, por lo tanto, le gusta destacar. Es un líder impositivo que no acepta puntos de vista distintos al suyo. La relación con los demás es muy difícil y no escucha consejos o advertencias. Pueden llegar a ser perezosos y piensan que son muy interesantes, cuando en realidad los demás los soportan a duras penas.
Las personas tipo C, prefieren compartir, pero no retroalimentarse.
  • Tipo D: Comparten y se retroalimentan. Son personas cálidas, amigables y líderes motivadores que fomentan el logro grupal e individual de cada participante del equipo. Le gusta hacerse amigos de todos. Tiene relaciones enriquecidas y armónicas. Sin embargo, suelen gustar de bromas pesadas y chistes subidos de tono.

¿Cómo usar la ventana de Johari?

Con el objeto de lograr resultados más precisos, se recomienda escoger a una persona como participante principal en la que se centrará el estudio.

Por supuesto, este rol se irá rotando entre los participantes a medida de que avance el procedimiento.

Haz un listado de características

El grupo debe elabora una lista de las cualidades que crea importante evaluar, al menos unas 15.

Estás pueden adaptarse según un rol en especial (función laboral, trabajo en equipo, logro de objetivos, sociabilidad, liderazgo, etc).

Por ejemplo; las cualidades que buscas en un grupo de rescatistas seguramente serán muy distintas a las de un equipo de maestros o de obreros. Sin embargo, no hay límites o restricciones en los campos de estudio que  puedes incluir.

Aquí tienes una lista de características opcionales; no obstante, lo ideal es que cada equipo de trabajo elabore la que más se adapte a sus necesidades:

Humildad

Prudencia

Mentalidad abierta

Paciencia

Sinceridad

Generosidad

Puntualidad

Valentía

Constancia

Honestidad

Inteligencia

Justicia

Liderazgo

Empatía

Ser cariñoso

Ser amistoso

Confiabilidad

Originalidad

Colaboración

Autoevaluación

Los participantes deberán evaluar cada uno de estos aspectos según lo que piensas de sí mismo en una escala del 1 al 5; donde 1 representa que no se posee esa característica y 5 que se destacan en ella.

Retroalimentación

Ahora, los integrantes del grupo (familiares, amigos, compañeros de trabajo, etc.) deben evaluar a los demás siguiendo el mismo listado y escala de calificación.

Al terminar, cada uno deberá elaborar un promedio de las notas obtenidas en cada aspecto para confrontarlas con las que se colocó a sí mismo.

Evidentemente, mientras más personas participen mucho más exacto será el resultado. Se recomienda que las evaluaciones sean lo anónimas, ya que permitirán que los participantes se expresen más libremente.

Rellenar los cuadrantes

Con las calificaciones obtenidas los participantes deberán clasificar que aspectos e ir colocándolos en el cuadrante respectivo (libre, ciego, oculto u oscuro) según estos criterios:

Más de 3 en ambas listas (autoevaluación y promedio de la retroalimentación): Se anotan en el Área Libre.

También deben incluirse todas las características que coincidan en puntuación aunque estén por debajo de 3; solo que debes colocarlas como el contrario de lo que propusiste para evaluar.

Por ejemplo: Si en “puntualidad” se obtiene una puntuación de 1 o 2 en ambas listados, entonces debe anotarse como “impuntualidad”.

Más de 3 en autoevaluación pero menos de 3 en el promedio se colocan en el Cuadrante Oculto.

Menos de 3 en la autoevaluación y más de 3 en el promedio se clasifican en el Área Ciega.

Reflexiona sobre los resultados

Al terminar, todos deberán analizar los resultados y detectar cuantas características entraron en cada cuadrantes para determinar cómo te estás relacionando y comunicando con el grupo que te ha evaluado.

No se trata de emitir juicios de valor, o clasificar a los participantes como “buenas” o “malas” personas; sino más bien de ver cómo está fluyendo la información desde cada uno en función a los otros.

Además, pueden revelarse aspectos de la personalidad de los integrantes que hasta ahora nadie había detectado y determinar si algunas de estas características están siendo captadas correctamente o incorrectamente por el resto del grupo.

De hecho, es de su suma importancia que al finalizar el ciclo de autoanálisis, los participantes puedan dar su opinión sobre la evaluación recibida.

Por supuesto, para que el proceso concluya con éxito, debe haber un compromiso previo de tolerancia, honestidad, reflexión y comprensión entre todos los involucrados.

Puede repetir el procedimiento periódicamente para saber si ha habido mejoras en alguno de los aspectos fundamentales.

Si todo fluye correctamente, el Área Libre de cada persona deberá ir creciendo.

¿Qué te ha parecido la técnica de la ventana de Johari?

¿Crees que te podría ser útil en tu entorno laboral?

Como te habrás dado cuenta, es muy fácil de entender y su aplicación es casi intuitiva.

Si eres director empresarial, gerente, supervisor o tienes algún cargo de manejo de personal, te animamos a emplear esta técnica que te será de gran ayuda para mejorar las relaciones interpersonales, creando un ambiente laboral idóneo.

Con la ventana de Johari lograrás descubrir potencialidades y optimizar aspectos personales y lograr una comunicación mucho más efectiva y nutritiva.

¡Ahora que ya sabes cómo usar esta herramienta solo te resta poner manos a la obra!

¿Te gustaría aprender más sobre este fascinante tema?

Entonces no te puedes perder el siguiente artículo: Dos palabras mágicas que te llevaran lejos.

 

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